Me siento perdido. No sé ni en que mundo vivo, ni que me pasa, ni que estoy haciendo con mi vida. Cuando uno cree estar feliz, y que su vida tiene sentido, de repente, pasa algo, que hace que todo de la vuelta, complicando todo, y creando en mi mente un mar d dudas e interrogantes.
¿Por qué tiene que ser siempre así? ¿Acaso yo no merezco ser feliz? No es justo que yo quiera a alguien que me hace creer que me quiere, y que luego me diga que todo es mentira, claro que no es justo, porque yo tengo sentimientos. Yo he dejado a otra persona por él, y ha sido él el que me ha pedido que seamos novios, pero no entiendo que pasa por su cabeza, ¿acaso se puede ser novio de alguien sin pretender que vaya a haber alguna vez amor en esa relación? Eso es imposible, es deprimente incluso. Yo no puedo vivir pensando en que estoy en una relación basada en la superficialidad, el engaño, un falso querer, y una falsa amistad, porque si no hay amor, solo queda amistad, amistad con sexo y más cariño de lo habitual, pero amistad, y yo no es lo que quiero. ¿Qué quiero? Eso lo tengo muy claro. Quiero a alguien a mi lado que me haga sentir seguro, que me cuide, que piense que estar conmigo es lo mejor que le ha podido pasar nunca, que no se aburra de mi, sino que cada vez que me vea, me haga sentir que no podría estar mejor con nadie que conmigo, y que cuando no estoy a su lado, me extrañe, y que yo sepa que me esta echando de menos, y sobre todo, necesito que me quiera, que me ame, que pasa la mayor parte del día pensando en mi, y en lo importante que soy en su vida.
No tengo ni idea de cómo voy a llevar esto la verdad, porque no soy capaz de vivir una mentira, de eso estoy seguro, y lo único que voy a conseguir es alargar mis penas, pero bueno, démosle una oportunidad, nunca se sabe, igual hasta se enamora de mi...y si no..pues a superar otra tragedia de nuevo, a la mierda con todo, y a chuparla!!quiero GRITAAAAAAARRARARARA!!!!!!!!!!!!!!DIOOOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!JODEEEEEEEEEEEEEERRRRRRRRRRRRR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!AHORA ES CUANDO LOS OJOS SE PONEN LLOROSOS, Y LAS LAGRIMAS COMIENZAN A DESLIZARSE LENTAMENTE POR MIS MEJILLAS...LO QUE VIENE SIENDO PRODUCTO DE LA RECAPACITACIÓN...A LA MIERDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!ODIO EL PUÑETERO AMOR, ODIO LOS PUTOS ESTUDIOS, ODIO EL TRABAJO, ODIO A LA GENTE, ODIO EL DINERO, ODIO LA VIDA, SIMPLEMENTE HAY DÍAS EN LOS QUE ODIO LA VIDA CON TODAS MIS FUERZAS....
Parece que todo ha vuelto a la normalidad, ya parece que está aclarado el problema entre nosotros, y parece ser que vuelves a estar ilusionado con nuestra relación, lo cal me causa una infinita alegría.
Lo único malo, es que no estás aquí, y no puedo vivir sin ti. Tan solo llevo 2 días sin ti. Solo han pasado 49 horas desde que te fuiste, desde que te vi por última vez, y ya te extraño enormemente, de forma exagerada incluso. No sé si es porque la soledad se apodera de mi cuando tu no estás, o si simplemente es un capricho mío, incluso puede que sea que me gustas mas de lo que yo pensaba...la verdad es que tengo un mar d dudas, y no sé cual es la respuesta correcta, y la verdad, no sé si en realidad quiero saberla, simplemente prefiero saber que te necesito a mi lado, sea por la razón que sea, me haces feliz, y quiero estar contigo.
Tengo ganas de gritar que te necesito, de decirle a todo el mundo que me haces feliz, y que estoy triste porque te hecho muchísimo de menos. Tengo ganas de llamarte, y decirte que vuelvas a mi lado, que durmamos juntos esta noche, y que me digas que tu también me extrañabas tanto como yo a ti o incluso más. Sin embargo sé que no será así. Si es cierto que puede que a tu vuelta, cuando nos veamos, me digas que si me has extrañado mucho, y que tenías muchas ganas de verme, porque te has acordado mucho de mi durante todo el viaje. Y la verdad, es que yo sabré que es cierto, pues se que me tienes gran cariño, y se lo mucho que me aprecias, tus llamadas y mensajes diarios afirman que te acuerdas de mi, verifican tu sentimiento de añoranza, pero yo sé que es diferente al mío, ya que el mío es un sentimiento más cercano al amor, y el tuyo al cariño, al simple hecho de que te gusta estar conmigo porque sientes gran cariño y ternura por mi dulce carácter, y mi tierna actitud contigo.
La verdad es que soy una persona muy obsesiva, cada vez me doy más cuenta de ello, y necesito el cariño de otra persona para sentirme seguro y querido, porque sino me hundo.
Es triste , la verdad, saber que uno no puede vivir solo y ser feliz, sobre todo porque cuando pierdes a ese alguien que está a tu lado, te mueres, te mueres por dentro y no quieres hacer nada más que lamentarte y llorar hasta que no quede ni una sola gota de liquido en tu cuerpo, hasta deshidratarte. Pensar en lo cruel y difícil que es la vida, y en lo injusto que es que a ti te haya tocado ser un infeliz e incomprendido ser hipersensible al cual todo le afecta, y todo le lleva a un estado caótico de profunda depresión.
Si en tan solo 49 horas estando sin ti, soy capaz de sentir esto, de escribir estas barbaridades, y entrar en un estado de absoluto victimismo, ¿qué haré cuando esté solo? ¿cuándo tu ya no estés conmigo, y nadie me aprecie ni me quiera ni me haga feliz? Espero que nada. Espero tener la fuerza suficiente, el amor propio necesario para seguir adelante, queriéndome más que a nadie, y siendo todo lo egoista que sea necesario para poder alcanzar mis objetivos, y convertirme así un ser humano completo, casi perfecto, con ganas de vivir todo tipo de situaciones y momentos para tener una vida completa y llena de sorpresas y anécdotas que poder contar a los demás para que sientan la envidia o la alegría de conocerme, y de reconocer lo grande, único y especial que soy. Ya sé que suena egocéntrico, pero siempre me ha gustado pensar que soy diferente, especial, y sé también que no soy ni el único ni el que más, pero si que lo soy, y quiero que todo el mundo lo vea, el problema es que aún no ha llegado el momento. Por ahora solo he tenido algunos “pinitos” podríamos decir, pero sé que si me lo propongo, y le pongo ganas, algún día lo lograré, y ese día está cada vez más cerca.
Por ello, agradezco todo lo bueno y malo que la vida me ha dado hasta el momento, ya que toda desgracia es necesaria para tener ago interesante que contar.
Gracias por ser mi inspiración. Tu mueves mi vida.
Al final parece que las cosas van mejor, todo tiene solución, si no es la que uno quiere da igual, porque al fin y al acabo otra solución vendrá con el tiempo, el tiempo es cierto que lo pone todo en su sitio, todo lo arregla. Pero la verdad es que ahora mismo es la solución que deseaba, él quiere seguir conmigo, y está de nuevo cariñoso y pendiente de mi. Lo único que espero es que dure, porque no soportaría ahora una ruptura, me quedaría prácticamente solo en esta ciudad tan grande. Ahora solo me apetece estar contigo, divertirme contigo por las noches, que me beses, me observes en la ducha, me mires todo el rato y me mimes como si me desearás más que a nadie ni nada en este mundo. Quiero ser solo tuyo, de nadie más, contigo me conformo, más que eso, contigo tengo todo lo que necesito, y no quiero nada más porque no hay nada mejor para mi en estos momentos que tú. Seguro que no piensas igual que yo, porque sé que a ti el compromiso te da miedo, que no crees en el amor, pero si me das tiempo, puede que te haga cambiar de opinión, y que incluso llegues a sentir algo parecido, algo especial, una razón para engancharte a mi y no querer separarte nunca más. Sé que esto no es posible, pero la ilusión de creer que puede ser así, hace que me sienta vivo, feliz...te deseo con toda mi alma, y te quiero sola y únicamente para mi, en exclusiva. El día que me pierdas te darás cuenta de todo lo que te he aportado, y espero que lo recuerdes con mucho cariño y una sonrisa en la cara. Eres un cielo, y una de las pocas personas que ha aportado algo realmente bueno e importante en mi vida. Ni te imaginas lo agradecido que estoy a la vida por haberte conocido. Eres mi estrella fugaz. Te quiero.
domingo, 7 de junio de 2009
Maldito lunes, 2007
Odio esos días en los que uno no hace nada. Días en los que uno tiene todo el tiempo del mundo para hacer cosas realmente provechosas, y sin embargo, lo único que hace es quedarse en casa, sin hacer nada, dejando que el tiempo se esfume lentamente, que el día se apague y que la oscuridad lo invada todo.
Hoy ha sido un día de esos. Ha sido un día en el que no he hecho nada más que estar en casa tumbado sin hacer nada.
Malditos lunes. Los lunes tienen mucho que ver en todo esto. Los culpo por ser el primer día de la semana. Día en el que uno no tiene ganas de hacer nada, porque sabe que le espera toda una larga semana de trabajo que no desea realizar. Debería prohibirse trabajar los lunes, aunque también es cierto, que si esto fuese así, los martes se convertirían en nuevos lunes, y teniendo en cuenta que la mayoría de los domingos son bastante deprimentes debido a la resaca del día anterior, la semana sería muy triste, sólo quedarían cuatro días normales de siete. ¿Merecería la pena vivir sólo para cuatro días normales a la semana? Puede que no.
En realidad la culpa no es de los lunes ni de ningún otro día, eso sólo es una forma de buscar algún culpable. Realmente, la culpa es mía. De este cuerpo que me ha tocado y que parece estar cansado de la vida por alguna razón que desconozco.
Mi mente y mi alma están unidas, de acuerdo en vivir la vida, en aprovechar el sol de cada día. En vivir nuevas experiencias. En conocer nuevas sensaciones. Pero mi cuerpo parece negarse a ello.
No entiendo por qué me haces esto. Yo te he dado todo lo que he podido buscando únicamente tu felicidad. Te he cuidado siempre que has estado herido. Me he preocupado de limpiarte siempre que lo has necesitado, e incluso de echarte cremas después del baño para que no sufras ni envejezcas. Te he alimentado con los más exquisitos manjares y festines que he podido, incluso permitiéndote caprichos que no debería. Y lo más importante, te he enseñado el amor. Gracias a mí has podido pasar tu lengua por los más bellos cuerpos, lamiendo partes que nunca habrías imaginado. Te he permitido acariciar las más suaves pieles, y que éstas te acariciasen a ti. Tus mejillas han experimentado el cálido rubor que se experimenta al juntar tus labios con los de otro cuerpo.
El sexo con amor es lo más bonito que puedo ofrecerte. Fundir todas tus extremidades con las de otro cuerpo. Mezclar vuestro sudor en un baño de cosquillas. Estremecerse de placer hasta llegar al éxtasis más inalcanzable.
Sin embargo, así me lo agradeces. Sigo haciendo todo esto por ti, y ésta es tu forma de agradecérmelo. Sólo piensas en lo malo que te he dado. Es cierto que he hecho cosas que te han dañado, y también es cierto que te he roto el corazón, lo sé.
Te he obligado a besar, acariciar y lamer cuerpos en contra de tu voluntad, sólo por vicio. La lujuria me ha llevado a veces a hacer cosas deshonestas contigo.
Muchas veces te he prohibido placeres con cuerpos a los que amas, sólo porque yo no los amo. Te he apartado de los cuerpos que te han dado los mayores placeres de tu vida, sólo porque yo no los amaba; pero tienes que entenderlo. No todo es físico, aunque para ti así sea. Tienes que entender que para mi hay otras cosas. La felicidad que provoca una buena conversación o un buen halago, no es comparable con un beso de alguien a quién no amas. La emoción que uno siente cuando encuentra a alguien que le hace reír o llorar de felicidad, no es comparable a la caricia sin sentimiento de un cuerpo desconocido.
El amor es algo interior, que tú sólo sientes cuando el corazón bombea sangre con toda su fuerza. Cuando los latidos se convierten en notas musicales, cuya melodía es similar a las olas del mar: suaves, pero intensas a su vez.
La esperanza de poder algún día, volver a tener esos latidos, es lo que me hace tener fuerza para seguir luchando cada día. Necesito que me ayudes a completar mi vida. Prometo encontrar la persona perfecta para los dos, pero para eso, te necesito a ti primero. Quiero que me ames tanto como yo te amo a ti, para no pensar que al llegar el domingo, voy a querer dejar este mundo, tan sólo porque al día siguiente es un maldito lunes.
Hoy ha sido un día de esos. Ha sido un día en el que no he hecho nada más que estar en casa tumbado sin hacer nada.
Malditos lunes. Los lunes tienen mucho que ver en todo esto. Los culpo por ser el primer día de la semana. Día en el que uno no tiene ganas de hacer nada, porque sabe que le espera toda una larga semana de trabajo que no desea realizar. Debería prohibirse trabajar los lunes, aunque también es cierto, que si esto fuese así, los martes se convertirían en nuevos lunes, y teniendo en cuenta que la mayoría de los domingos son bastante deprimentes debido a la resaca del día anterior, la semana sería muy triste, sólo quedarían cuatro días normales de siete. ¿Merecería la pena vivir sólo para cuatro días normales a la semana? Puede que no.
En realidad la culpa no es de los lunes ni de ningún otro día, eso sólo es una forma de buscar algún culpable. Realmente, la culpa es mía. De este cuerpo que me ha tocado y que parece estar cansado de la vida por alguna razón que desconozco.
Mi mente y mi alma están unidas, de acuerdo en vivir la vida, en aprovechar el sol de cada día. En vivir nuevas experiencias. En conocer nuevas sensaciones. Pero mi cuerpo parece negarse a ello.
No entiendo por qué me haces esto. Yo te he dado todo lo que he podido buscando únicamente tu felicidad. Te he cuidado siempre que has estado herido. Me he preocupado de limpiarte siempre que lo has necesitado, e incluso de echarte cremas después del baño para que no sufras ni envejezcas. Te he alimentado con los más exquisitos manjares y festines que he podido, incluso permitiéndote caprichos que no debería. Y lo más importante, te he enseñado el amor. Gracias a mí has podido pasar tu lengua por los más bellos cuerpos, lamiendo partes que nunca habrías imaginado. Te he permitido acariciar las más suaves pieles, y que éstas te acariciasen a ti. Tus mejillas han experimentado el cálido rubor que se experimenta al juntar tus labios con los de otro cuerpo.
El sexo con amor es lo más bonito que puedo ofrecerte. Fundir todas tus extremidades con las de otro cuerpo. Mezclar vuestro sudor en un baño de cosquillas. Estremecerse de placer hasta llegar al éxtasis más inalcanzable.
Sin embargo, así me lo agradeces. Sigo haciendo todo esto por ti, y ésta es tu forma de agradecérmelo. Sólo piensas en lo malo que te he dado. Es cierto que he hecho cosas que te han dañado, y también es cierto que te he roto el corazón, lo sé.
Te he obligado a besar, acariciar y lamer cuerpos en contra de tu voluntad, sólo por vicio. La lujuria me ha llevado a veces a hacer cosas deshonestas contigo.
Muchas veces te he prohibido placeres con cuerpos a los que amas, sólo porque yo no los amo. Te he apartado de los cuerpos que te han dado los mayores placeres de tu vida, sólo porque yo no los amaba; pero tienes que entenderlo. No todo es físico, aunque para ti así sea. Tienes que entender que para mi hay otras cosas. La felicidad que provoca una buena conversación o un buen halago, no es comparable con un beso de alguien a quién no amas. La emoción que uno siente cuando encuentra a alguien que le hace reír o llorar de felicidad, no es comparable a la caricia sin sentimiento de un cuerpo desconocido.
El amor es algo interior, que tú sólo sientes cuando el corazón bombea sangre con toda su fuerza. Cuando los latidos se convierten en notas musicales, cuya melodía es similar a las olas del mar: suaves, pero intensas a su vez.
La esperanza de poder algún día, volver a tener esos latidos, es lo que me hace tener fuerza para seguir luchando cada día. Necesito que me ayudes a completar mi vida. Prometo encontrar la persona perfecta para los dos, pero para eso, te necesito a ti primero. Quiero que me ames tanto como yo te amo a ti, para no pensar que al llegar el domingo, voy a querer dejar este mundo, tan sólo porque al día siguiente es un maldito lunes.
Otro escrito en Chile, 2007
En realidad, nada tengo que decir, sólo necesitaba escribir algo, pero ni sé la razón, simplemente me siento feliz y a su vez, melancólico, y quizás escribir me haga sentir un poco mejor, más liberado de mis pensamientos, que se mezclan en mi cabeza sin parar, uno tras otro, sin ningún tipo de orden y sin obtener respuesta ni solución.
Lo que no paro de preguntarme es si de verdad soy feliz, quiero decir, estoy feliz, pero no sé hasta que punto, y quiero pensar en qué necesito para ser feliz, porque no sé si estoy haciendo lo que de verdad debo hacer.
Para ser feliz necesito tener cerca a ciertas personas que no tengo, olvidar un montón de cosas que me han hecho daño en el pasado y me siguen marcando hoy día, y hacer todo aquello que me apetece hacer, pero esto no es posible. Estoy lejos de mis amigos importantes a los que me gustaría tener ahora cerca y también de mi familia. Hay cosas del pasado que no consigo olvidar, ya que no puedo saber si están superadas o no, hasta que no me enfrente cara a cara con ellas, pero que tengo claro que algo de daño siguen causándome. Y no puedo hacer lo que quiera, por miedo al rechazo de otras personas, por respeto a otras tantas, y por no hacer daño a alguna que otra que realmente no se lo merece. ¿Entonces? ¿estoy destinado a tener que seguir así? ¿sin poder ser feliz por obligaciones morales? Ya se que la persona es aquella esencia pensante con deberes y obligaciones si, ¿pero que pasa con los derechos del ser humano? yo tengo el derecho de ejercerlos cuando quiera, por eso no entiendo que me hace dudar tanto, la verdad, no es comprensible viéndolo desde ese punto de vista, pero algo dentro de mi me impide hacerlo. Lo único que me calma, es que esto es pasajero, y la verdad es que a pesar de no estar viviendo la experiencia como me gustaría, admito que la parte que corresponde a la amistad, está siendo realmente increíble, de eso si puedo sentirme satisfecho, y el saber que para el año en Madrid, tendré la libertad de hacer todo aquello que aquí me gustaría y me estoy perdiendo, es algo verdaderamente relajante, solo tengo que vencer a la impaciencia, uno no puede tener siempre lo que quiere, no siempre puede estar todo bajo control, ¿no?. Pues no, claro que no. Ya llegará mi momento, eso lo tengo totalmente claro, todavía no he encontrado lo que busco, me refiero en cuanto a mi estilo de vida, pero creo que en el fondo de mi cerebro, sé perfectamente lo que quiero, lo que busco, y lo que necesito para ser completamente feliz de una vez por todas, y estoy seguro de que si tan claro lo tengo, lo encontraré, y será entonces cuando recupere la confianza y seguridad en mi que necesito, y cuando por fin conseguiré sentirme completo, y cuando ese día llegue, prometo intentar superarme a mi mismo cada día, haciendo todo aquello que me proponga, y haciendo lo más feliz posible a todo aquel que me rodeé, para que así, cuando muera, todos piensen que fui alguien especial en sus vidas, y mi alma o lo que sea que quede de mi después de muerto, pueda sentirse bien y descansar en paz.
No se puede vivir con prisa, lo único esencial de verdad, es "vivir", simplemente eso, "vivir".
Lo que no paro de preguntarme es si de verdad soy feliz, quiero decir, estoy feliz, pero no sé hasta que punto, y quiero pensar en qué necesito para ser feliz, porque no sé si estoy haciendo lo que de verdad debo hacer.
Para ser feliz necesito tener cerca a ciertas personas que no tengo, olvidar un montón de cosas que me han hecho daño en el pasado y me siguen marcando hoy día, y hacer todo aquello que me apetece hacer, pero esto no es posible. Estoy lejos de mis amigos importantes a los que me gustaría tener ahora cerca y también de mi familia. Hay cosas del pasado que no consigo olvidar, ya que no puedo saber si están superadas o no, hasta que no me enfrente cara a cara con ellas, pero que tengo claro que algo de daño siguen causándome. Y no puedo hacer lo que quiera, por miedo al rechazo de otras personas, por respeto a otras tantas, y por no hacer daño a alguna que otra que realmente no se lo merece. ¿Entonces? ¿estoy destinado a tener que seguir así? ¿sin poder ser feliz por obligaciones morales? Ya se que la persona es aquella esencia pensante con deberes y obligaciones si, ¿pero que pasa con los derechos del ser humano? yo tengo el derecho de ejercerlos cuando quiera, por eso no entiendo que me hace dudar tanto, la verdad, no es comprensible viéndolo desde ese punto de vista, pero algo dentro de mi me impide hacerlo. Lo único que me calma, es que esto es pasajero, y la verdad es que a pesar de no estar viviendo la experiencia como me gustaría, admito que la parte que corresponde a la amistad, está siendo realmente increíble, de eso si puedo sentirme satisfecho, y el saber que para el año en Madrid, tendré la libertad de hacer todo aquello que aquí me gustaría y me estoy perdiendo, es algo verdaderamente relajante, solo tengo que vencer a la impaciencia, uno no puede tener siempre lo que quiere, no siempre puede estar todo bajo control, ¿no?. Pues no, claro que no. Ya llegará mi momento, eso lo tengo totalmente claro, todavía no he encontrado lo que busco, me refiero en cuanto a mi estilo de vida, pero creo que en el fondo de mi cerebro, sé perfectamente lo que quiero, lo que busco, y lo que necesito para ser completamente feliz de una vez por todas, y estoy seguro de que si tan claro lo tengo, lo encontraré, y será entonces cuando recupere la confianza y seguridad en mi que necesito, y cuando por fin conseguiré sentirme completo, y cuando ese día llegue, prometo intentar superarme a mi mismo cada día, haciendo todo aquello que me proponga, y haciendo lo más feliz posible a todo aquel que me rodeé, para que así, cuando muera, todos piensen que fui alguien especial en sus vidas, y mi alma o lo que sea que quede de mi después de muerto, pueda sentirse bien y descansar en paz.
No se puede vivir con prisa, lo único esencial de verdad, es "vivir", simplemente eso, "vivir".
Desubriéndome en Chile
Nunca había sentido tanta impaciencia. Nunca había sentido tanta alegría y tristeza al mismo tiempo, por lo menos no de una forma tan prolongada, siempre había durado unos minutos, puede que incluso horas alguna vez, pero no días, y mucho menos meses. Necesito veros, tocaros, abrazaros. Saber que seguís ahí, que me seguís queriendo, auque he de admitir que eso lo tengo muy claro. Sé que vosotros también me echais de menos, y que también necesitais verme y tocarme, darme un beso y abrazarme. Soys grandes, todos y cada uno de vosotros lo soys. Ya sólo quedan días, 21 días para ser exactos, y sé que puede que pasen volando como hojas otoñales en octubre, cuya llegada es lenta y hermosa, es la mejor comparación, sin duda. Sé que estas 3 últimas semanas serán iguales. pasarán volando también, pero de una forma lenta y muy hermosa, ya que serán los últimas días con mucha de la gente que he conocido aquí, y que también aprecio un montón. Sentimientos contradictorios se alojan dentro de mi ser, sin embargo, en estos momentos, las ganas de volver a sentir a mi gente de España cerca de mi, superan a las de permanecer a tantos kilómetros de distancia de éstos, por muy bien que me sienta aquí, y por mucho que quiera a este país y a su gente. Esta experiencia y estos nuevos sentimientos que he tenido oportunidad de conocer aquí, nunca los olvidaré. Libertad es la palabra clave para este viaje. Seguridad es lo que me ha dado esta experiencia. Amor verdadero es lo que he aprendido a sentir por mi familia y amigos. Me siento querido, libre, único, afortunado. Ahora entiendo el significado de familia, amistad, amor hacia mis seres querdios y libertad. Entiendo también lo diferente que es la gente y las costumbres en el otro lado de mi mundo. A pesar de todo lo mal que he podido pasarlo a lo largo de mi vida, creo que me está siendo recompensado a medida que me hago más mayor. Ahora sé que todo lo malo me ha pasado y me seguirá pasando para aprender como es la vida, y para hacerme más y más fuerte cada dia. Ahora estoy seguro de que conseguiré muchas de las metas que me he propuesto para el futuro. Sé que soy buena persona y que algún día seré completamente feliz. Por fin he aprendido a quererme, a valorarme a mi mismo y a los que están a mi alrededor. ¿Acaso existe mayor felicidad que esa? No lo creo, por lo menos me permito el lujo de dudarlo, y si existe, algún día lo sabré por mérito propio, de eso estoy seguro, porque soy valiente, soy fuerte, y mi gente me ayudará a encontrarla. Después de todo, todavía no estoy completo, en mi corazón falta algo importante, sólo hay que ver lo que tengo, para saber lo que me falta. Tengo familia, amigos, libertad, derechos, una vida. Pero por muy bien que esto suene, quiero más. Quiero amor de verdad, quiero que mi sueño de ser un gran cineasta y escritor se cumpla algún día, y quiero ser mucho más "sabio", para poder apreciar toda la belleza que este mundo puede mostrarme en su totalidad, y que por falta de experiencia y de cultura, todavía desconozco. Estoy seguro que cada día dejo pasar miles de cosas hermosas delante de mis ojos. No tengo la seguridad de que las letras que escribo sean verdadera poesía narrada. No sé valorar el arte de muchos grandes escritores, poetas u otros artistas de toda clase debido a mi falta de sabiduría y conociemiento. Estoy aprendiendo, soy joven, y si algo bueno tiene la juventud, es la belleza que en ella reside; las ganas de vivir y de ser vivido. El no tener miedo a las cosas, aunque en muchas ocasiones esto sea inevitable. Las ganas de despertarse y mirar en el espejo unas letras pintadas con tinta invisible que dicen "carpe diem, el mundo es tuyo si lo quieres, y todo ahí fuera te está esperando, no lo esperes tu a él, porque sino, pasarán los años, y te arrepentirás de no haber hecho lo que realmente querías hacer en cada momento". Esto es algo que he aprendido en los últimos años de mi vida, y que creo que todo ser humano debe saber cuanto antes para no dejar pasar oportunidades únicas. Espero tener hijos, o por lo menos sobrinos algún día, para poder enseñarles esto desde pequeños, y que su vida sea siempre lo más completa y hermosa posible, para que aprovechen todos y cada uno de los placeres que en ella existen. La vida es realmente hermosa, y tan hermosa es, como triste, porque todos sabemos que algún día, no podremos gozarla más, por lo menos no de la misma forma o con todas aquellas personas que nos gustaría que siempre estuviesen a nuestro lado, pero es mejor no pensar en eso, o por lo menos, no a menudo. Para terminar mi gran delirio sentimental que he escupido en estas líneas sin separar ni un sólo segundo mis torpes dedos de las teclas, más que para corregir ciertas faltas, sólo quiero decir una última cosas que quizás sólo yo entienda : gracias. Os quiero, me quiero, y sé que vosotros también me quereis. Sólo eso. Sólo eso ya hace que vivir sea maravilloso, y que mi vida también lo sea.
Gumersindo José Guedella Álvarez
Lunes 26 de Noviembre de 200721:55 h
Gumersindo José Guedella Álvarez
Lunes 26 de Noviembre de 200721:55 h
domingo, 17 de mayo de 2009
DIARIO DE UN INOCENTE PSICÓPATA SUICIDA
Estaba muerto de miedo. Miraba al espejo y no veía más que el terror y la cobardía reflejados en el brillo de mis ojos, en el temblor de mis labios, en mi pálido rostro más blanco que el de un muerto. No sé por qué me estaba costando tanto hacerlo. Llevaba días, quizás semanas, o meses, puede que incluso años o toda mi vida esperando a acabar con todo esto, y ahora, que había elegido el día, no era capaz de hacerlo.
“Quizás aprecio más la vida de lo que pensaba, y todavía no estoy preparado para esto, después de todo, tan sólo tengo diecisiete años, soy muy joven. No. No estoy preparado. Aunque..por otra parte..Son demasiados años ya de sufrimiento, de burlas de todos mis amigos...¿cuánto más crees que aguantarás? Seguramente no mucho. Puede que uno o dos años más. Puede que mejoren las cosas, y entonces..no, eso no pasará, hay que ser realistas. Tengo que hacerlo ahora. Sólo necesito dejar la mente en blanco. No debo pensar en nada, ni bueno, ni malo. A todo el mundo le llega el día, aunque claro, algunos lo hacen sin pensarlo dos veces, con ganas de verdad, sin dudas. Otros tienen miedo, como yo, pero al final lo hacen, y consiguen así acabar con su agonía.Eso es lo que yo quiero, acabar con la agonía de todos los días, olvidarme de este asunto de una vez por todas. Decidido, voy a hacerlo. Lo haré ahora mismo, sin pensármelo dos veces, al fin y al cabo, ya he preparado todo, tengo todo lo necesario”.
“Quizás aprecio más la vida de lo que pensaba, y todavía no estoy preparado para esto, después de todo, tan sólo tengo diecisiete años, soy muy joven. No. No estoy preparado. Aunque..por otra parte..Son demasiados años ya de sufrimiento, de burlas de todos mis amigos...¿cuánto más crees que aguantarás? Seguramente no mucho. Puede que uno o dos años más. Puede que mejoren las cosas, y entonces..no, eso no pasará, hay que ser realistas. Tengo que hacerlo ahora. Sólo necesito dejar la mente en blanco. No debo pensar en nada, ni bueno, ni malo. A todo el mundo le llega el día, aunque claro, algunos lo hacen sin pensarlo dos veces, con ganas de verdad, sin dudas. Otros tienen miedo, como yo, pero al final lo hacen, y consiguen así acabar con su agonía.Eso es lo que yo quiero, acabar con la agonía de todos los días, olvidarme de este asunto de una vez por todas. Decidido, voy a hacerlo. Lo haré ahora mismo, sin pensármelo dos veces, al fin y al cabo, ya he preparado todo, tengo todo lo necesario”.
FINAL 1
FINAL 1
Tan sólo he de salir ahí, quitarme los pantalones, y todo se acabará, seré un hombre. Mis amigos ya no se podrán reír más de mí. Además, todos están de acuerdo en que me gustará, así que..¿por qué preocuparse más? Tan sólo es una mujer, una de entre mil millones de mujeres que existen en el mundo, no debo preocuparme. Seguro que todo saldrá bien. Además, has pagado por ello, así que no seas cobarde. Sal ahí fuera, y conviértete en un hombre. Debes experimentar el sexo por primera vez. No debes tener miedo a que algo pueda salir mal. Sólo preocúpate por disfrutarlo, nada más. Pásale la lengua por todo el cuerpo, y deja que ella haga lo mismo contigo. Acaricia todas aquellas partes del cuerpo de una mujer que siempre has querido acariciar. Fúndete con ella en un baño de lágrimas de sudor. Penetra en su interior hasta que llegues al éxtasis máximo de tu ser. Sólo debes preocuparte por pasarlo bien, por gozar todas y cada una de las punzadas que te erizarán los pelos de todo tu cuerpo. De sentir más que nunca el contacto humano. De saber al fin el secreto que guarda ese único placer, el placer del sexo. El sexo es un placer adulto que siempre te mantendrá joven.
Entré a la habitación y allí estaba ella, sentada en la cama de medio lado, con una pierna flexionada, la cual abría y cerraba de forma muy sensual. Su pelo rubio caía hacia los lados por detrás de sus hombros, dejando perfectamente visibles sus pechos desnudos. Tan sólo un mechón de pelo le caía por delante de la cara, cubriéndole el ojo izquierdo y parte de la boca, por la cual sacaba la lengua para relamerse el labio superior. Tan sólo llevaba puesto un tanga rojo de lenceria barata y un conjunto de finas pulseras en forma de aro que habría comprado en el mercado negro o en cualquier chino por tan sólo unos céntimos. Aún así, noté que mi pene estaba más duro que nunca, a punto de explotar. Me daba la impresión de que en cualquier momento estallarían todos los botones de mis vaqueros, y de mi enorme pene saldría la corrida más grande jamás vista. La chica, con cara de guarra y viciosa me hizo ademán de acercarse, pero yo, nervioso, di un paso atrás, imagino que por instinto. Ella se rió, y con el dedo indicó que me acercase. Lentamente me acerqué hacia ella, y cuando por fin llegué a su lado, me cogió la mano, la puso en su vagina, por dentro del tanga, y después me desabrochó los botones del pantalón. Me bajó los vaqueros y comenzó a lamerme el calzoncillo, lentamente. Yo no era capaz de articular una sola palabra, estaba totalmente paralizado. De repente, noté como mi poya se adentraba en algo fresco y húmedo, y cuando miré para abajo, me estaba haciendo una mamada, "¡nada más ni nada menos que una mamada!" pensé. La verdad es que a pesar de la enorme sensación de placer que sentía en ese mismo instante, lo único en lo que podía pensar era en aguantar sin correrme todo lo que pudiese, y cuando vi que no iba a aguantar más, le aparté la cabeza y le dije con un tono todo lo serio y firme posible :- "Creo que mejor pasamos a lo otro"- ella sonrió, cosa que no me gustó nada, ya que me hizo sentir como un principiante estúpido que no va a durar más de diez minutos, pero no quería amargarme, y aparté ese pensamiento de mi cabeza. Ella sacó un preservativo de color rojo, se lo metió en la boca y me lo puso. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Después, se tumbo boca arriba, se quitó el tanga, y flexionó las piernas hacia los lados, mostrándome claramente el camino, pero yo, en vez de comerle todo el coño para aparentar que entendía un poco del tema, pasé directamente a metérsela, ya que me daba un poco de asco comérselo sabiendo que otros muchos habrían hecho de todo en él, así que me agarré el pene para ponerlo bien recto, y se lo metí bruscamente. A pesar de mi brusquedad, ella apenas dijo un "¡ah!", pero eso ni me importó, ahora sí que sólo podía pensar en una cosa, y esa era en la grandísima sensación que estaba teniendo en ese momento. Mi cuerpo estaba totalmente en éxtasis, como si un millón de cosquillas invadieran cada uno de lo centímetros de todo mi ser, tal como lo había imaginado, pero multiplicado por mil. Ella parecía decir algo, o quizás sólo eran gemidos, la verdad es que no lo sé, yo solo escuchaba mis pensamientos : "!Oh, si, dios, si, ohh, esto es increible, dios, si!". Palabras sueltas, sin ningún tipo de léxica lógica u ordenada, solo palabras sueltas que expresaban mi enorme satisfacción. De repente, noté que ya no podía más, todo mi cuerpo estaba inundado por gotas de sudor, mi boca en forma de "o" estaba abierta al máximo, y mi poya a punto de estallar, y sin darme cuenta...me corrí. Nunca olvidaré esa corrida, nada tenía que ver con las pajas que yo me hacía al masturbarme viendo películas porno. Esa vez, me quedé totalmente extasiado, con el cuerpo débil, como si mi alma se hubiese salido de él. Me temblaban las piernas, y mis ojos parecían hacer chispas. Estaba bastante mareado en verdad, pero era un mareo distinto al normal, era como estar levitando en el más dulce de los sueños. Estuve un rato en la cama con los ojos cerrados pensando y disfrutando cada segundo, cuando de repente escuché como se cerraba la puerta. Cuando miré, vi que la chica había cogido el dinero de la mesilla de noche y su ropa, y después se había largado sin decir absolutamente nada, pero me daba igual, ella no era importante para mi, en aquel momento, lo único que me importaba y en lo que podía pensar, era en repetir la experiencia lo antes posible, a poder ser, con una chica que conociese en la calle y no a la que no tuviese que pagar, entonces si sentiría una mayor satisfacción, si es que esto era posible, claro está que no me iba a quedar con la duda.
Tan sólo he de salir ahí, quitarme los pantalones, y todo se acabará, seré un hombre. Mis amigos ya no se podrán reír más de mí. Además, todos están de acuerdo en que me gustará, así que..¿por qué preocuparse más? Tan sólo es una mujer, una de entre mil millones de mujeres que existen en el mundo, no debo preocuparme. Seguro que todo saldrá bien. Además, has pagado por ello, así que no seas cobarde. Sal ahí fuera, y conviértete en un hombre. Debes experimentar el sexo por primera vez. No debes tener miedo a que algo pueda salir mal. Sólo preocúpate por disfrutarlo, nada más. Pásale la lengua por todo el cuerpo, y deja que ella haga lo mismo contigo. Acaricia todas aquellas partes del cuerpo de una mujer que siempre has querido acariciar. Fúndete con ella en un baño de lágrimas de sudor. Penetra en su interior hasta que llegues al éxtasis máximo de tu ser. Sólo debes preocuparte por pasarlo bien, por gozar todas y cada una de las punzadas que te erizarán los pelos de todo tu cuerpo. De sentir más que nunca el contacto humano. De saber al fin el secreto que guarda ese único placer, el placer del sexo. El sexo es un placer adulto que siempre te mantendrá joven.
Entré a la habitación y allí estaba ella, sentada en la cama de medio lado, con una pierna flexionada, la cual abría y cerraba de forma muy sensual. Su pelo rubio caía hacia los lados por detrás de sus hombros, dejando perfectamente visibles sus pechos desnudos. Tan sólo un mechón de pelo le caía por delante de la cara, cubriéndole el ojo izquierdo y parte de la boca, por la cual sacaba la lengua para relamerse el labio superior. Tan sólo llevaba puesto un tanga rojo de lenceria barata y un conjunto de finas pulseras en forma de aro que habría comprado en el mercado negro o en cualquier chino por tan sólo unos céntimos. Aún así, noté que mi pene estaba más duro que nunca, a punto de explotar. Me daba la impresión de que en cualquier momento estallarían todos los botones de mis vaqueros, y de mi enorme pene saldría la corrida más grande jamás vista. La chica, con cara de guarra y viciosa me hizo ademán de acercarse, pero yo, nervioso, di un paso atrás, imagino que por instinto. Ella se rió, y con el dedo indicó que me acercase. Lentamente me acerqué hacia ella, y cuando por fin llegué a su lado, me cogió la mano, la puso en su vagina, por dentro del tanga, y después me desabrochó los botones del pantalón. Me bajó los vaqueros y comenzó a lamerme el calzoncillo, lentamente. Yo no era capaz de articular una sola palabra, estaba totalmente paralizado. De repente, noté como mi poya se adentraba en algo fresco y húmedo, y cuando miré para abajo, me estaba haciendo una mamada, "¡nada más ni nada menos que una mamada!" pensé. La verdad es que a pesar de la enorme sensación de placer que sentía en ese mismo instante, lo único en lo que podía pensar era en aguantar sin correrme todo lo que pudiese, y cuando vi que no iba a aguantar más, le aparté la cabeza y le dije con un tono todo lo serio y firme posible :- "Creo que mejor pasamos a lo otro"- ella sonrió, cosa que no me gustó nada, ya que me hizo sentir como un principiante estúpido que no va a durar más de diez minutos, pero no quería amargarme, y aparté ese pensamiento de mi cabeza. Ella sacó un preservativo de color rojo, se lo metió en la boca y me lo puso. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Después, se tumbo boca arriba, se quitó el tanga, y flexionó las piernas hacia los lados, mostrándome claramente el camino, pero yo, en vez de comerle todo el coño para aparentar que entendía un poco del tema, pasé directamente a metérsela, ya que me daba un poco de asco comérselo sabiendo que otros muchos habrían hecho de todo en él, así que me agarré el pene para ponerlo bien recto, y se lo metí bruscamente. A pesar de mi brusquedad, ella apenas dijo un "¡ah!", pero eso ni me importó, ahora sí que sólo podía pensar en una cosa, y esa era en la grandísima sensación que estaba teniendo en ese momento. Mi cuerpo estaba totalmente en éxtasis, como si un millón de cosquillas invadieran cada uno de lo centímetros de todo mi ser, tal como lo había imaginado, pero multiplicado por mil. Ella parecía decir algo, o quizás sólo eran gemidos, la verdad es que no lo sé, yo solo escuchaba mis pensamientos : "!Oh, si, dios, si, ohh, esto es increible, dios, si!". Palabras sueltas, sin ningún tipo de léxica lógica u ordenada, solo palabras sueltas que expresaban mi enorme satisfacción. De repente, noté que ya no podía más, todo mi cuerpo estaba inundado por gotas de sudor, mi boca en forma de "o" estaba abierta al máximo, y mi poya a punto de estallar, y sin darme cuenta...me corrí. Nunca olvidaré esa corrida, nada tenía que ver con las pajas que yo me hacía al masturbarme viendo películas porno. Esa vez, me quedé totalmente extasiado, con el cuerpo débil, como si mi alma se hubiese salido de él. Me temblaban las piernas, y mis ojos parecían hacer chispas. Estaba bastante mareado en verdad, pero era un mareo distinto al normal, era como estar levitando en el más dulce de los sueños. Estuve un rato en la cama con los ojos cerrados pensando y disfrutando cada segundo, cuando de repente escuché como se cerraba la puerta. Cuando miré, vi que la chica había cogido el dinero de la mesilla de noche y su ropa, y después se había largado sin decir absolutamente nada, pero me daba igual, ella no era importante para mi, en aquel momento, lo único que me importaba y en lo que podía pensar, era en repetir la experiencia lo antes posible, a poder ser, con una chica que conociese en la calle y no a la que no tuviese que pagar, entonces si sentiría una mayor satisfacción, si es que esto era posible, claro está que no me iba a quedar con la duda.
FINAL 2
FINAL 2
Al salir del baño, ella me esperaba allí sentada. Su mirada no me gustaba, era oscura, fría, sin sentimientos. Para ella yo tan sólo era un cliente más, nadie especial, sólo trabajo, y a pesar de que lo entendía, un sentimiento de odio invadía cada vez más todo mi cuerpo. Cada vez tenía más claro que lo iba a hacer y cómo hacerlo.
Me acerqué hacia la cama y me senté junto a ella. Ella me miró, y sin pensárselo dos veces, acercó su mano hacia mi bragueta, y empezó a desabrocharme los botones lentamente. Yo me sentía excitado, pero al mismo tiempo todo me parecía sucio y artificial. Una vez consiguió desabrocharme todos los botones, me la tocó un rato para ponerme totalmente erecto, y después, se quitó la falda, con lo que pude comprobar que no llevaba bragas, ni siquiera un tanga, nada. Eso me hizo pensar en lo poco que disfrutaba del placer del sexo. Para ella tan sólo era trabajo, algo sin sentido, sin sentimiento, una obligación laboral, de supervivencia, nada más. Sentí lástima, más de la que me esperaba y de la que nunca había sentido por este tipo de mujeres. Sin embargo, mi sentimiento de odio seguía permanente en mi interior. Debía de quitarle este sufrimiento. Eso no era vida.
Ella se tumbó sobre la cama boca arriba para que yo me pusiese encima de ella y la penetrase, y así poder acabar con esta farsa lo antes posible. Ese gesto por su parte, era justo lo que necesitaba para dar el primer paso. Le pedí que se diese la vuelta, pues no quería ver su cara mientras lo hacía. Ella sonríó e incluso pude comprobar su cara de alivio, pues ella tampoco debía de querer ver la cara de salido que se me pondría al eyacular, mientras ella pensaba en que iba a invertir mi dinero.
Una vez se dio la vuelta, me coloqué el preservativo, y se la metí por el ano al parecer, cosa que nunca había hecho, y que me provocó gran placer. Ella gemía falsamente mientras yo disfrutaba enormemente de mi dinero.
De repente me di cuenta de que no iba a poder aguantar mucho más, y decidí no retrasar más mi plan, después de todo, no había pagado para aliviar mi apetito sexual, sino para descubrir otra nueva sensación.
Paré un momento para poder acercar mi mano al bolsillo de mi pantalón. Ella me preguntó si ya había terminado, a lo que respondí que no, que solo estaba cogiendo otro preservativo para ser precavido. A ella le pareció bien, y se volvió a dar la vuelta tumbándose de nuevo boca abajo. Una gota enorme de sudor recorrió mi cara hasta llegar a mi mentón, pues tenía miedo de que viese mi arma antes de que me diese tiempo a acabar la faena. Una vez cogí la cuerda, la puse rápidamente alrededor de su cuello, y apreté no demasiado fuerte para que durase un rato y poder sentir mejor toda su agonía. Ella se movía desesperadamente en todas direcciones intentando darme patadas en la espalda y sujetando la cuerda con sus dos manos para intentar quitársela, pero todo intento de salvación era inútil, cada vez estaba más cansada, con menos fuerza, y de sus ojos comenzaron a salir lágrimas de forma descontrolada.
En ese momento, me excité más de lo que nunca me había excitado, no sabía exactamente por qué, no tengo palabras para explicarlo, pero justo en el instante en el que ella perdía su vida, yo me sentí más vivo que nunca, y eyaculé. Nosé si estuve un minuto entero eyaculando, pero si sé que esa sensación había sido la mejor de mi vida. Ni siquiera pensaba en el cuerpo sin vida en el que mi pene se encontraba metido, sólo podía pensar en el enorme placer que me había provocado matar a alguien.
Una vez hube recuperado mis fuerzas, me levanté y me vestí. Metí en mi mochila la peluca, la barba postiza, las lentillas de color y la gorra.
Antes de salir por la puerta, eché un último vistazo al cuarto. La prostituta yacía muerta sobre la cama, con la lengua por fuera de la boca, y los ojos en blanco. Por sus mejillas todavía podía verse el rastro que las lágrimas habían dejado.
Creo que por primera vez desde hacía mucho tiempo, y quizás tan sólo durante 2 minutos de los 6 que había durado su agonía, había valorado su vida de verdad, y se había dado cuenta de cuanto echaría de menos hacer el amor de verdad; las cartas que su madre le mandaba todos los meses desde Brasil contándole como iba todo por el pueblo, y como se encontraban sus hermanos y hermanas pequeñas; el poder saborear un batido de fresa y plátano que tanto le gustaban..Pero sobre todo, lo que más iba a echar de menos, sería a su bebé. Los lloros de su bebé a medianoche; las veces en que estaba triste, y éste le cogía el dedo con una manito; el placer que le causaba ver como dormía, la inocencia que transmitía...todo eso se estaba acabando para ella. En cualquier momento se moriría de asfixia, sin poder hacer nada, y sin poder ver a su hijo para decirle lo mucho que le quería. Sin poder ver como crecería. Sin poder darle un último beso. Sin nada...
Al día siguiente me enteré por las noticias de lo del bebé. Algo había fallado en mi plan. No me había planteado la opción de que fuese una madre soltera con un hijo, un bebé de 10 meses. Fue ahí cuando me sentí mal por primera vez. Nunca volvería a hacer algo así. A partir de ahora, no ahogaría a más putas solteras con hijos. A partir de ahora, sólo mataría, única y exclusivamente, a putas que estuviesen solas en el mundo. Alguien tenía que hacerles ver el valor de estar vivo, y que mejor forma de hacerlo, que disfrutando con ello ¿no?.
Al salir del baño, ella me esperaba allí sentada. Su mirada no me gustaba, era oscura, fría, sin sentimientos. Para ella yo tan sólo era un cliente más, nadie especial, sólo trabajo, y a pesar de que lo entendía, un sentimiento de odio invadía cada vez más todo mi cuerpo. Cada vez tenía más claro que lo iba a hacer y cómo hacerlo.
Me acerqué hacia la cama y me senté junto a ella. Ella me miró, y sin pensárselo dos veces, acercó su mano hacia mi bragueta, y empezó a desabrocharme los botones lentamente. Yo me sentía excitado, pero al mismo tiempo todo me parecía sucio y artificial. Una vez consiguió desabrocharme todos los botones, me la tocó un rato para ponerme totalmente erecto, y después, se quitó la falda, con lo que pude comprobar que no llevaba bragas, ni siquiera un tanga, nada. Eso me hizo pensar en lo poco que disfrutaba del placer del sexo. Para ella tan sólo era trabajo, algo sin sentido, sin sentimiento, una obligación laboral, de supervivencia, nada más. Sentí lástima, más de la que me esperaba y de la que nunca había sentido por este tipo de mujeres. Sin embargo, mi sentimiento de odio seguía permanente en mi interior. Debía de quitarle este sufrimiento. Eso no era vida.
Ella se tumbó sobre la cama boca arriba para que yo me pusiese encima de ella y la penetrase, y así poder acabar con esta farsa lo antes posible. Ese gesto por su parte, era justo lo que necesitaba para dar el primer paso. Le pedí que se diese la vuelta, pues no quería ver su cara mientras lo hacía. Ella sonríó e incluso pude comprobar su cara de alivio, pues ella tampoco debía de querer ver la cara de salido que se me pondría al eyacular, mientras ella pensaba en que iba a invertir mi dinero.
Una vez se dio la vuelta, me coloqué el preservativo, y se la metí por el ano al parecer, cosa que nunca había hecho, y que me provocó gran placer. Ella gemía falsamente mientras yo disfrutaba enormemente de mi dinero.
De repente me di cuenta de que no iba a poder aguantar mucho más, y decidí no retrasar más mi plan, después de todo, no había pagado para aliviar mi apetito sexual, sino para descubrir otra nueva sensación.
Paré un momento para poder acercar mi mano al bolsillo de mi pantalón. Ella me preguntó si ya había terminado, a lo que respondí que no, que solo estaba cogiendo otro preservativo para ser precavido. A ella le pareció bien, y se volvió a dar la vuelta tumbándose de nuevo boca abajo. Una gota enorme de sudor recorrió mi cara hasta llegar a mi mentón, pues tenía miedo de que viese mi arma antes de que me diese tiempo a acabar la faena. Una vez cogí la cuerda, la puse rápidamente alrededor de su cuello, y apreté no demasiado fuerte para que durase un rato y poder sentir mejor toda su agonía. Ella se movía desesperadamente en todas direcciones intentando darme patadas en la espalda y sujetando la cuerda con sus dos manos para intentar quitársela, pero todo intento de salvación era inútil, cada vez estaba más cansada, con menos fuerza, y de sus ojos comenzaron a salir lágrimas de forma descontrolada.
En ese momento, me excité más de lo que nunca me había excitado, no sabía exactamente por qué, no tengo palabras para explicarlo, pero justo en el instante en el que ella perdía su vida, yo me sentí más vivo que nunca, y eyaculé. Nosé si estuve un minuto entero eyaculando, pero si sé que esa sensación había sido la mejor de mi vida. Ni siquiera pensaba en el cuerpo sin vida en el que mi pene se encontraba metido, sólo podía pensar en el enorme placer que me había provocado matar a alguien.
Una vez hube recuperado mis fuerzas, me levanté y me vestí. Metí en mi mochila la peluca, la barba postiza, las lentillas de color y la gorra.
Antes de salir por la puerta, eché un último vistazo al cuarto. La prostituta yacía muerta sobre la cama, con la lengua por fuera de la boca, y los ojos en blanco. Por sus mejillas todavía podía verse el rastro que las lágrimas habían dejado.
Creo que por primera vez desde hacía mucho tiempo, y quizás tan sólo durante 2 minutos de los 6 que había durado su agonía, había valorado su vida de verdad, y se había dado cuenta de cuanto echaría de menos hacer el amor de verdad; las cartas que su madre le mandaba todos los meses desde Brasil contándole como iba todo por el pueblo, y como se encontraban sus hermanos y hermanas pequeñas; el poder saborear un batido de fresa y plátano que tanto le gustaban..Pero sobre todo, lo que más iba a echar de menos, sería a su bebé. Los lloros de su bebé a medianoche; las veces en que estaba triste, y éste le cogía el dedo con una manito; el placer que le causaba ver como dormía, la inocencia que transmitía...todo eso se estaba acabando para ella. En cualquier momento se moriría de asfixia, sin poder hacer nada, y sin poder ver a su hijo para decirle lo mucho que le quería. Sin poder ver como crecería. Sin poder darle un último beso. Sin nada...
Al día siguiente me enteré por las noticias de lo del bebé. Algo había fallado en mi plan. No me había planteado la opción de que fuese una madre soltera con un hijo, un bebé de 10 meses. Fue ahí cuando me sentí mal por primera vez. Nunca volvería a hacer algo así. A partir de ahora, no ahogaría a más putas solteras con hijos. A partir de ahora, sólo mataría, única y exclusivamente, a putas que estuviesen solas en el mundo. Alguien tenía que hacerles ver el valor de estar vivo, y que mejor forma de hacerlo, que disfrutando con ello ¿no?.
FINAL 3
FINAL 3
Sólo debo decidir cómo lo haré, si creo que debo sufrir o no. Por una parte creo que si voy a morir, no deberí sufrir, ya bastante he sufrido para llegar a este punto tan joven, no creo que sea necesario pasarlo mal en el que será el último aliento. Además, cualquier persona desearía morir de la forma menos dolorosa posible, ya que es mejor no sentirlo, simplemente desaparecer sin más del mundo, sin que de tiempo a arrepentirse mientras uno siente el enorme dolor que le puede provocar estar suspendido en el aire atado por el cuello con una cuerda, o el inmenso dolor que se debe sentir en el estómago
cuando uno toma más pastillas de lo debido. Tampoco creo que me guste ahogarme, ya que siempre me ha dado pánico el agua, y se que sacaré la cabeza o intentare aguantar sin respirar todo lo que pueda, y hasta que me revienten los pulmones, puede pasar mucho tiempo, y eso si sería realmente doloroso. Quizás la mejor forma sea tirarme desde un piso muy alto, sería bonito cerrar los ojos y sentir como el aire da en la cara y pensar que estoy volando, simplemente volando, aunque no creo tener la paz interior suficiente como para ir tan calmado cuando se que me va a doler enormemente, y eso sin contar que puedo quedar vivo o parapléjico...no, tengo que pensar en otra cosa, algo que sea más rápido, y que no sea una pistola, siempre me ha parecido la forma más cobarde de suicidarse. Antiguamente la gente solía morir con honor, clavándose una espada, una daga o un puñal, pero yo no debo morir de forma heroica, no después de lo que he hecho. La muerte es la única forma de perdonarme a mi mismo y al mundo por lo que he hecho, y por ello debo morir de una forma horrible, necesito castigarme en cuerpo y alma, necesito sentir el arrepentimiento más absoluto que jamás haya experimentado, y ahora que lo pienso, sólo hay una forma de llegar a ello, y no es morir lo más rápido posible y con el mínimo dolor, no señor, sino más bien todo lo contrario, debo morir de forma lenta y dolorosa.
Sólo debo decidir cómo lo haré, si creo que debo sufrir o no. Por una parte creo que si voy a morir, no deberí sufrir, ya bastante he sufrido para llegar a este punto tan joven, no creo que sea necesario pasarlo mal en el que será el último aliento. Además, cualquier persona desearía morir de la forma menos dolorosa posible, ya que es mejor no sentirlo, simplemente desaparecer sin más del mundo, sin que de tiempo a arrepentirse mientras uno siente el enorme dolor que le puede provocar estar suspendido en el aire atado por el cuello con una cuerda, o el inmenso dolor que se debe sentir en el estómago
cuando uno toma más pastillas de lo debido. Tampoco creo que me guste ahogarme, ya que siempre me ha dado pánico el agua, y se que sacaré la cabeza o intentare aguantar sin respirar todo lo que pueda, y hasta que me revienten los pulmones, puede pasar mucho tiempo, y eso si sería realmente doloroso. Quizás la mejor forma sea tirarme desde un piso muy alto, sería bonito cerrar los ojos y sentir como el aire da en la cara y pensar que estoy volando, simplemente volando, aunque no creo tener la paz interior suficiente como para ir tan calmado cuando se que me va a doler enormemente, y eso sin contar que puedo quedar vivo o parapléjico...no, tengo que pensar en otra cosa, algo que sea más rápido, y que no sea una pistola, siempre me ha parecido la forma más cobarde de suicidarse. Antiguamente la gente solía morir con honor, clavándose una espada, una daga o un puñal, pero yo no debo morir de forma heroica, no después de lo que he hecho. La muerte es la única forma de perdonarme a mi mismo y al mundo por lo que he hecho, y por ello debo morir de una forma horrible, necesito castigarme en cuerpo y alma, necesito sentir el arrepentimiento más absoluto que jamás haya experimentado, y ahora que lo pienso, sólo hay una forma de llegar a ello, y no es morir lo más rápido posible y con el mínimo dolor, no señor, sino más bien todo lo contrario, debo morir de forma lenta y dolorosa.
lunes, 11 de mayo de 2009
Eres único
Nada puede detenerme, hoy no. Siento la fuerza en mi interior. Siento las ganas de correr a toda velocidad, sin parar, atravesando muros de madera, de ladrillo, de cemento. El hormigón no podrá conmigo, el cansancio no conseguirá vencerme. La sangre en mi pies no será un impedimento, al igual que tampoco lo será el fuerte palpitar de mi corazón, ni las múltiples gotas de sudor que bañen todo mi cuerpo.
Correré con todas mis ganas hasta sentir que todo lo malo ha quedado atrás, que por fin lo he olvidado todo, y que se abre un mundo nuevo que tan solo a mi me pertenece y me brinda una nueva oportunidad, oportunidad para volver a ser feliz, para volver a ser persona, para poder sentirme especial de nuevo, diferente a todos.
Tengo claro que lo conseguiré.
Quizás tarde muchas horas, puede que días o incluso meses, pero sé que existe una meta, solo tengo que encontrarla, pero no dudo de su existencia, jamás.
Todos podemos ser fuertes olvidando lo malo que nos ha pasado o nos han hecho para seguir adelante. Recordándolo para hacernos más fuertes y aprender de nuestros errores.
Si existe otra vida, no sé quién o qué seré, por eso tengo que aprovechar ésta, porque sé que en ella hay demasiadas cosas buenas, demasiadas cosas que quizás nunca vuelva a tener, ¿quién sabe si en mi próxima vida seré un simple borrachuzo? O peor, una simple rata o una mosca. Sé que no debería hablar así, ya que hay que valorar la vida de todo ser vivo, pero no es tan fácil, al menos no cuando te puede tocar a ti esa vida que en realidad no desearías por nada del mundo. La sinceridad es básica en uno mismo, porque solo siendo sincero, uno puede aproximarse a saber lo que es y lo que quiere.
Seguro que tú no sabes lo que quieres, al igual que la mayoría de la gente, pero yo sí sé lo que quiero. Lo quiero todo y no quiero nada, eso es, todo y nada. Todo para poder ser feliz. Nada para que los demás lo sean. Si los demás son felices, yo soy feliz, y si yo soy feliz los demás también son felices...¿rebuscado a la par que irónico? Quizás, puede ser, pero la vida es así. Cuanto más egoísta se creé uno más se engaña, porque siempre hay alguien que le importa. Cuanto menos egoísta se creé, más se miente, porque él siempre está por encima de todos y todo.
Todo esto se contradice, y se podría rebatir de múltiples formas, lo sé, son ideas opuestas, sueltas, con poco pero mucho sentido, aunque para personas opuestas. Es así como nos damos cuenta de que somos todos diferentes, unos más que otros, pero diferentes, seguro. ¿Todavía no te crees especial?
Recuerda ese día en el que pensaste algo que nunca te atreverías a contar a nadie. Piensa lo que hiciste ese día en aquel lugar y que jamás has revelado a ningún ser. Cuenta todas aquellas costumbres, manías o peculiaridades que tan solo tu posees y que en conjunto, hacen que seas tú, no tu vecina, ni tu padre, ni Roberto, sino tu. Mírate al espejo, y observa fijamente cada uno de tus rasgos detenidamente. Tus labios, tus mejillas, tus orejas, tu pelo. Por último, mírate fijamente a los ojos, no apartes la mirada de ellos, y podrás verlo, podrás mirar dentro de ti, y ver lo que muchos dicen que es el alma.
Puede ser cualquier cosa, lo que tu creas que es, ya que es un misterio que quizás nunca llegue a descubrirse. Lo único que puedo decirte con seguridad, es que hay algo dentro que se puede mirar a través de los ojos, y ese algo, es lo que nos forma, es nuestra esencia única y personal, dónde alberga nuestro ser, nuestra personalidad, nuestra belleza. El truco es no apartar la mirada, mirar fijamente a la pupila. Solamente sabrás que lo has visto, cuando sin darte cuenta, las lágrimas empiecen a deslizarse por tus mejillas, lentamente, como aves enjauladas que son liberadas de su prisión. Vuelan libres, nadan en mar abierto. Tan solo un sentimiento ocupa todo su cuerpo, centrándose en el corazón. Es a felicidad máxima, en su punto más álgido. Nada ni nadie puede sentir esa sensación igual que tu, nadie, porque cada uno la siente a su manera. Cada uno tiene diferentes objetivos, diferentes prioridades, pero tu has conseguido lo que querías, y no podrías ser más feliz. Eres único, al fin lo sabes, estás tranquilo, ahora ya nada importa, y solo hay un pensamiento que se repite en tu cerebro, una sola frase que te toda la paz necesaria, y que dice : Eres único.
¿Y ahora, te sientes especial?
Correré con todas mis ganas hasta sentir que todo lo malo ha quedado atrás, que por fin lo he olvidado todo, y que se abre un mundo nuevo que tan solo a mi me pertenece y me brinda una nueva oportunidad, oportunidad para volver a ser feliz, para volver a ser persona, para poder sentirme especial de nuevo, diferente a todos.
Tengo claro que lo conseguiré.
Quizás tarde muchas horas, puede que días o incluso meses, pero sé que existe una meta, solo tengo que encontrarla, pero no dudo de su existencia, jamás.
Todos podemos ser fuertes olvidando lo malo que nos ha pasado o nos han hecho para seguir adelante. Recordándolo para hacernos más fuertes y aprender de nuestros errores.
Si existe otra vida, no sé quién o qué seré, por eso tengo que aprovechar ésta, porque sé que en ella hay demasiadas cosas buenas, demasiadas cosas que quizás nunca vuelva a tener, ¿quién sabe si en mi próxima vida seré un simple borrachuzo? O peor, una simple rata o una mosca. Sé que no debería hablar así, ya que hay que valorar la vida de todo ser vivo, pero no es tan fácil, al menos no cuando te puede tocar a ti esa vida que en realidad no desearías por nada del mundo. La sinceridad es básica en uno mismo, porque solo siendo sincero, uno puede aproximarse a saber lo que es y lo que quiere.
Seguro que tú no sabes lo que quieres, al igual que la mayoría de la gente, pero yo sí sé lo que quiero. Lo quiero todo y no quiero nada, eso es, todo y nada. Todo para poder ser feliz. Nada para que los demás lo sean. Si los demás son felices, yo soy feliz, y si yo soy feliz los demás también son felices...¿rebuscado a la par que irónico? Quizás, puede ser, pero la vida es así. Cuanto más egoísta se creé uno más se engaña, porque siempre hay alguien que le importa. Cuanto menos egoísta se creé, más se miente, porque él siempre está por encima de todos y todo.
Todo esto se contradice, y se podría rebatir de múltiples formas, lo sé, son ideas opuestas, sueltas, con poco pero mucho sentido, aunque para personas opuestas. Es así como nos damos cuenta de que somos todos diferentes, unos más que otros, pero diferentes, seguro. ¿Todavía no te crees especial?
Recuerda ese día en el que pensaste algo que nunca te atreverías a contar a nadie. Piensa lo que hiciste ese día en aquel lugar y que jamás has revelado a ningún ser. Cuenta todas aquellas costumbres, manías o peculiaridades que tan solo tu posees y que en conjunto, hacen que seas tú, no tu vecina, ni tu padre, ni Roberto, sino tu. Mírate al espejo, y observa fijamente cada uno de tus rasgos detenidamente. Tus labios, tus mejillas, tus orejas, tu pelo. Por último, mírate fijamente a los ojos, no apartes la mirada de ellos, y podrás verlo, podrás mirar dentro de ti, y ver lo que muchos dicen que es el alma.
Puede ser cualquier cosa, lo que tu creas que es, ya que es un misterio que quizás nunca llegue a descubrirse. Lo único que puedo decirte con seguridad, es que hay algo dentro que se puede mirar a través de los ojos, y ese algo, es lo que nos forma, es nuestra esencia única y personal, dónde alberga nuestro ser, nuestra personalidad, nuestra belleza. El truco es no apartar la mirada, mirar fijamente a la pupila. Solamente sabrás que lo has visto, cuando sin darte cuenta, las lágrimas empiecen a deslizarse por tus mejillas, lentamente, como aves enjauladas que son liberadas de su prisión. Vuelan libres, nadan en mar abierto. Tan solo un sentimiento ocupa todo su cuerpo, centrándose en el corazón. Es a felicidad máxima, en su punto más álgido. Nada ni nadie puede sentir esa sensación igual que tu, nadie, porque cada uno la siente a su manera. Cada uno tiene diferentes objetivos, diferentes prioridades, pero tu has conseguido lo que querías, y no podrías ser más feliz. Eres único, al fin lo sabes, estás tranquilo, ahora ya nada importa, y solo hay un pensamiento que se repite en tu cerebro, una sola frase que te toda la paz necesaria, y que dice : Eres único.
¿Y ahora, te sientes especial?
miércoles, 6 de mayo de 2009
No puedo hacerlo
No puedo hacerle feliz. Es lo que más deseo en este mundo, pero no puedo. No desea que le haga feliz porque no le lleno lo suficiente como para conseguirlo, o al menos eso creé, pero mi cabeza no quiere darle la razón, algo dentro de ella impide creer que esto es así. Tantas cosas juntos :momentos, noches, tardes, lunes, viernes, festivos, lluvia, sol, agua, ducha, fiestas, felicidad, lágrimas, sonrisas, placer, amor...¿en qué momento se perdió todo eso?¿cómo no fui capaz de verlo antes de qué todo se acabase para siempre? Puede que no quisiese verlo, al igual que mi cabeza no quiere entender que ya no me quiere, actuando con auténtica independencia y voluntad propia. Puede que mi luz ya no brille tanto como antes, o incluso puede que se haya apagado, dejando mi alma a oscuras, cegando todos mis sentidos, y apagando aquel brillo especial que solían tener mis ojos. La magia de mi ser ha desaparecido, ya no me siento especial, solo triste y cansado, como la canción, anestesiado de pies a cabeza y sin ningún tipo de expresión en mi rostro. No me siento humano, o mejor dicho, no me siento “ser”. Toda la seguridad que tú me hacías sentir ha desaparecido, estoy indefenso ante el mundo, solo, sin tu ayuda ni tu protección. No te das cuenta de que te necesito, y tu me necesitas a mi, porque pocos te han hecho tan feliz como yo. Nadie te hará reír de la misma forma. Nadie te abrazará con la misma fuerza. Nadie te besará con tantas ganas. Nadie te mirará con tanto amor.Impotencia es la palabra que describe lo que siento. Angustia es lo que invade mi corazón. Vida es lo que me falta sin tu amor.
martes, 5 de mayo de 2009
Desaparecer
Este escrito lo escribí una noche de marzo en la que me sentía vacío, y necesitaba escribir algo que me hiciese sentir bien, espero que os guste, lo escribí a las 3:00h de la mañana.
No siento ni frío ni calor. Sé que lo normal sería sentir calor, la gente está en asas, con pantalones cortos, minifaldas... pero no siento calor. Debería sentir frío, pues por la ventana del autobús entra fuertemente el aire primaveral, el cual todavía no es nada cálido. Sin embargo, mi cuerpo no siente ninguna sensación, más que la de inexistencia, como un cuerpo sin alma, vacío, tan ligero como la invisibilidad; soy totalmente transparente, ¿y sabes por qué?, yo si lo sé. Porque estoy desapareciendo, poco a poco, convirtiéndome en nada. Sin ganas de pensar, se quitan las ganas de vivir, y sin ganas de vivir, la gente desaparece sin darse cuenta. El alma se convierte en aire( que no en polvo), y todas las partículas de ese ser se dispersan, vagando infinitamente de un lado al otro, recorriendo todo el mundo junto a otras partículas pertenecientes a otros seres que también han desaparecido.Quizás sea mejor así. Vagar en compañía de otras personas que sienten lo mismo que tú, que te comprenden a pesar de no ser consciente de ello, permitiéndonos así sentir algo, un amor múltple e involuntario, sin caras, ni cuerpos ni personalidad, ignorado por todos y compartido por muchos, sin importar absolutamente nada. Humanizándonos más que cuando éramos realmente humanos.
No siento ni frío ni calor. Sé que lo normal sería sentir calor, la gente está en asas, con pantalones cortos, minifaldas... pero no siento calor. Debería sentir frío, pues por la ventana del autobús entra fuertemente el aire primaveral, el cual todavía no es nada cálido. Sin embargo, mi cuerpo no siente ninguna sensación, más que la de inexistencia, como un cuerpo sin alma, vacío, tan ligero como la invisibilidad; soy totalmente transparente, ¿y sabes por qué?, yo si lo sé. Porque estoy desapareciendo, poco a poco, convirtiéndome en nada. Sin ganas de pensar, se quitan las ganas de vivir, y sin ganas de vivir, la gente desaparece sin darse cuenta. El alma se convierte en aire( que no en polvo), y todas las partículas de ese ser se dispersan, vagando infinitamente de un lado al otro, recorriendo todo el mundo junto a otras partículas pertenecientes a otros seres que también han desaparecido.Quizás sea mejor así. Vagar en compañía de otras personas que sienten lo mismo que tú, que te comprenden a pesar de no ser consciente de ello, permitiéndonos así sentir algo, un amor múltple e involuntario, sin caras, ni cuerpos ni personalidad, ignorado por todos y compartido por muchos, sin importar absolutamente nada. Humanizándonos más que cuando éramos realmente humanos.
El comienzo de un posible algo
Estudiante, 22 años, con ganas de crear y expresar tanto sus sensaciones como vivencias. Dolido por los malos ratos que a uno le hace pasar la vida, merecidos o no, y contento por todo lo bueno que a su vez le ofrece y regala.
¿A quién puede interesarle esto? Ni idea la verdad. Pero a mi me sirve como medio de exprsión, y eso es lo que me importa, así que sean bienvenidos todos aquellos que se atrevan a leer mis escritos.
¡Valientes! Os preguntareis porqué, os explicó. No siempre es interesante lo que uno piensa, siente o cuenta, al menos eso opino yo. Otra razón de llamaros "valientes" es debido a que puede que haya escritos un tanto depresivos, que puedan transmitir demasiada tristeza al lector, porque suelo escribir ccosas negativas, sin embargo, haré un esfuerzo por cambiar esta costumbre, y escribir, más bien, historias interesantes (que no felices, interesantes).
Y bueno, creo que ya está bien de cháchara, que lo breve muchas veces se agredece.
Encantado de compartirme con todos. Un abrazo, átomos.
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