domingo, 17 de mayo de 2009

DIARIO DE UN INOCENTE PSICÓPATA SUICIDA

Estaba muerto de miedo. Miraba al espejo y no veía más que el terror y la cobardía reflejados en el brillo de mis ojos, en el temblor de mis labios, en mi pálido rostro más blanco que el de un muerto. No sé por qué me estaba costando tanto hacerlo. Llevaba días, quizás semanas, o meses, puede que incluso años o toda mi vida esperando a acabar con todo esto, y ahora, que había elegido el día, no era capaz de hacerlo.
“Quizás aprecio más la vida de lo que pensaba, y todavía no estoy preparado para esto, después de todo, tan sólo tengo diecisiete años, soy muy joven. No. No estoy preparado. Aunque..por otra parte..Son demasiados años ya de sufrimiento, de burlas de todos mis amigos...¿cuánto más crees que aguantarás? Seguramente no mucho. Puede que uno o dos años más. Puede que mejoren las cosas, y entonces..no, eso no pasará, hay que ser realistas. Tengo que hacerlo ahora. Sólo necesito dejar la mente en blanco. No debo pensar en nada, ni bueno, ni malo. A todo el mundo le llega el día, aunque claro, algunos lo hacen sin pensarlo dos veces, con ganas de verdad, sin dudas. Otros tienen miedo, como yo, pero al final lo hacen, y consiguen así acabar con su agonía.Eso es lo que yo quiero, acabar con la agonía de todos los días, olvidarme de este asunto de una vez por todas. Decidido, voy a hacerlo. Lo haré ahora mismo, sin pensármelo dos veces, al fin y al cabo, ya he preparado todo, tengo todo lo necesario”.

FINAL 1

FINAL 1

Tan sólo he de salir ahí, quitarme los pantalones, y todo se acabará, seré un hombre. Mis amigos ya no se podrán reír más de mí. Además, todos están de acuerdo en que me gustará, así que..¿por qué preocuparse más? Tan sólo es una mujer, una de entre mil millones de mujeres que existen en el mundo, no debo preocuparme. Seguro que todo saldrá bien. Además, has pagado por ello, así que no seas cobarde. Sal ahí fuera, y conviértete en un hombre. Debes experimentar el sexo por primera vez. No debes tener miedo a que algo pueda salir mal. Sólo preocúpate por disfrutarlo, nada más. Pásale la lengua por todo el cuerpo, y deja que ella haga lo mismo contigo. Acaricia todas aquellas partes del cuerpo de una mujer que siempre has querido acariciar. Fúndete con ella en un baño de lágrimas de sudor. Penetra en su interior hasta que llegues al éxtasis máximo de tu ser. Sólo debes preocuparte por pasarlo bien, por gozar todas y cada una de las punzadas que te erizarán los pelos de todo tu cuerpo. De sentir más que nunca el contacto humano. De saber al fin el secreto que guarda ese único placer, el placer del sexo. El sexo es un placer adulto que siempre te mantendrá joven.
Entré a la habitación y allí estaba ella, sentada en la cama de medio lado, con una pierna flexionada, la cual abría y cerraba de forma muy sensual. Su pelo rubio caía hacia los lados por detrás de sus hombros, dejando perfectamente visibles sus pechos desnudos. Tan sólo un mechón de pelo le caía por delante de la cara, cubriéndole el ojo izquierdo y parte de la boca, por la cual sacaba la lengua para relamerse el labio superior. Tan sólo llevaba puesto un tanga rojo de lenceria barata y un conjunto de finas pulseras en forma de aro que habría comprado en el mercado negro o en cualquier chino por tan sólo unos céntimos. Aún así, noté que mi pene estaba más duro que nunca, a punto de explotar. Me daba la impresión de que en cualquier momento estallarían todos los botones de mis vaqueros, y de mi enorme pene saldría la corrida más grande jamás vista. La chica, con cara de guarra y viciosa me hizo ademán de acercarse, pero yo, nervioso, di un paso atrás, imagino que por instinto. Ella se rió, y con el dedo indicó que me acercase. Lentamente me acerqué hacia ella, y cuando por fin llegué a su lado, me cogió la mano, la puso en su vagina, por dentro del tanga, y después me desabrochó los botones del pantalón. Me bajó los vaqueros y comenzó a lamerme el calzoncillo, lentamente. Yo no era capaz de articular una sola palabra, estaba totalmente paralizado. De repente, noté como mi poya se adentraba en algo fresco y húmedo, y cuando miré para abajo, me estaba haciendo una mamada, "¡nada más ni nada menos que una mamada!" pensé. La verdad es que a pesar de la enorme sensación de placer que sentía en ese mismo instante, lo único en lo que podía pensar era en aguantar sin correrme todo lo que pudiese, y cuando vi que no iba a aguantar más, le aparté la cabeza y le dije con un tono todo lo serio y firme posible :- "Creo que mejor pasamos a lo otro"- ella sonrió, cosa que no me gustó nada, ya que me hizo sentir como un principiante estúpido que no va a durar más de diez minutos, pero no quería amargarme, y aparté ese pensamiento de mi cabeza. Ella sacó un preservativo de color rojo, se lo metió en la boca y me lo puso. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Después, se tumbo boca arriba, se quitó el tanga, y flexionó las piernas hacia los lados, mostrándome claramente el camino, pero yo, en vez de comerle todo el coño para aparentar que entendía un poco del tema, pasé directamente a metérsela, ya que me daba un poco de asco comérselo sabiendo que otros muchos habrían hecho de todo en él, así que me agarré el pene para ponerlo bien recto, y se lo metí bruscamente. A pesar de mi brusquedad, ella apenas dijo un "¡ah!", pero eso ni me importó, ahora sí que sólo podía pensar en una cosa, y esa era en la grandísima sensación que estaba teniendo en ese momento. Mi cuerpo estaba totalmente en éxtasis, como si un millón de cosquillas invadieran cada uno de lo centímetros de todo mi ser, tal como lo había imaginado, pero multiplicado por mil. Ella parecía decir algo, o quizás sólo eran gemidos, la verdad es que no lo sé, yo solo escuchaba mis pensamientos : "!Oh, si, dios, si, ohh, esto es increible, dios, si!". Palabras sueltas, sin ningún tipo de léxica lógica u ordenada, solo palabras sueltas que expresaban mi enorme satisfacción. De repente, noté que ya no podía más, todo mi cuerpo estaba inundado por gotas de sudor, mi boca en forma de "o" estaba abierta al máximo, y mi poya a punto de estallar, y sin darme cuenta...me corrí. Nunca olvidaré esa corrida, nada tenía que ver con las pajas que yo me hacía al masturbarme viendo películas porno. Esa vez, me quedé totalmente extasiado, con el cuerpo débil, como si mi alma se hubiese salido de él. Me temblaban las piernas, y mis ojos parecían hacer chispas. Estaba bastante mareado en verdad, pero era un mareo distinto al normal, era como estar levitando en el más dulce de los sueños. Estuve un rato en la cama con los ojos cerrados pensando y disfrutando cada segundo, cuando de repente escuché como se cerraba la puerta. Cuando miré, vi que la chica había cogido el dinero de la mesilla de noche y su ropa, y después se había largado sin decir absolutamente nada, pero me daba igual, ella no era importante para mi, en aquel momento, lo único que me importaba y en lo que podía pensar, era en repetir la experiencia lo antes posible, a poder ser, con una chica que conociese en la calle y no a la que no tuviese que pagar, entonces si sentiría una mayor satisfacción, si es que esto era posible, claro está que no me iba a quedar con la duda.

FINAL 2

FINAL 2

Al salir del baño, ella me esperaba allí sentada. Su mirada no me gustaba, era oscura, fría, sin sentimientos. Para ella yo tan sólo era un cliente más, nadie especial, sólo trabajo, y a pesar de que lo entendía, un sentimiento de odio invadía cada vez más todo mi cuerpo. Cada vez tenía más claro que lo iba a hacer y cómo hacerlo.
Me acerqué hacia la cama y me senté junto a ella. Ella me miró, y sin pensárselo dos veces, acercó su mano hacia mi bragueta, y empezó a desabrocharme los botones lentamente. Yo me sentía excitado, pero al mismo tiempo todo me parecía sucio y artificial. Una vez consiguió desabrocharme todos los botones, me la tocó un rato para ponerme totalmente erecto, y después, se quitó la falda, con lo que pude comprobar que no llevaba bragas, ni siquiera un tanga, nada. Eso me hizo pensar en lo poco que disfrutaba del placer del sexo. Para ella tan sólo era trabajo, algo sin sentido, sin sentimiento, una obligación laboral, de supervivencia, nada más. Sentí lástima, más de la que me esperaba y de la que nunca había sentido por este tipo de mujeres. Sin embargo, mi sentimiento de odio seguía permanente en mi interior. Debía de quitarle este sufrimiento. Eso no era vida.
Ella se tumbó sobre la cama boca arriba para que yo me pusiese encima de ella y la penetrase, y así poder acabar con esta farsa lo antes posible. Ese gesto por su parte, era justo lo que necesitaba para dar el primer paso. Le pedí que se diese la vuelta, pues no quería ver su cara mientras lo hacía. Ella sonríó e incluso pude comprobar su cara de alivio, pues ella tampoco debía de querer ver la cara de salido que se me pondría al eyacular, mientras ella pensaba en que iba a invertir mi dinero.
Una vez se dio la vuelta, me coloqué el preservativo, y se la metí por el ano al parecer, cosa que nunca había hecho, y que me provocó gran placer. Ella gemía falsamente mientras yo disfrutaba enormemente de mi dinero.
De repente me di cuenta de que no iba a poder aguantar mucho más, y decidí no retrasar más mi plan, después de todo, no había pagado para aliviar mi apetito sexual, sino para descubrir otra nueva sensación.
Paré un momento para poder acercar mi mano al bolsillo de mi pantalón. Ella me preguntó si ya había terminado, a lo que respondí que no, que solo estaba cogiendo otro preservativo para ser precavido. A ella le pareció bien, y se volvió a dar la vuelta tumbándose de nuevo boca abajo. Una gota enorme de sudor recorrió mi cara hasta llegar a mi mentón, pues tenía miedo de que viese mi arma antes de que me diese tiempo a acabar la faena. Una vez cogí la cuerda, la puse rápidamente alrededor de su cuello, y apreté no demasiado fuerte para que durase un rato y poder sentir mejor toda su agonía. Ella se movía desesperadamente en todas direcciones intentando darme patadas en la espalda y sujetando la cuerda con sus dos manos para intentar quitársela, pero todo intento de salvación era inútil, cada vez estaba más cansada, con menos fuerza, y de sus ojos comenzaron a salir lágrimas de forma descontrolada.
En ese momento, me excité más de lo que nunca me había excitado, no sabía exactamente por qué, no tengo palabras para explicarlo, pero justo en el instante en el que ella perdía su vida, yo me sentí más vivo que nunca, y eyaculé. Nosé si estuve un minuto entero eyaculando, pero si sé que esa sensación había sido la mejor de mi vida. Ni siquiera pensaba en el cuerpo sin vida en el que mi pene se encontraba metido, sólo podía pensar en el enorme placer que me había provocado matar a alguien.
Una vez hube recuperado mis fuerzas, me levanté y me vestí. Metí en mi mochila la peluca, la barba postiza, las lentillas de color y la gorra.
Antes de salir por la puerta, eché un último vistazo al cuarto. La prostituta yacía muerta sobre la cama, con la lengua por fuera de la boca, y los ojos en blanco. Por sus mejillas todavía podía verse el rastro que las lágrimas habían dejado.
Creo que por primera vez desde hacía mucho tiempo, y quizás tan sólo durante 2 minutos de los 6 que había durado su agonía, había valorado su vida de verdad, y se había dado cuenta de cuanto echaría de menos hacer el amor de verdad; las cartas que su madre le mandaba todos los meses desde Brasil contándole como iba todo por el pueblo, y como se encontraban sus hermanos y hermanas pequeñas; el poder saborear un batido de fresa y plátano que tanto le gustaban..Pero sobre todo, lo que más iba a echar de menos, sería a su bebé. Los lloros de su bebé a medianoche; las veces en que estaba triste, y éste le cogía el dedo con una manito; el placer que le causaba ver como dormía, la inocencia que transmitía...todo eso se estaba acabando para ella. En cualquier momento se moriría de asfixia, sin poder hacer nada, y sin poder ver a su hijo para decirle lo mucho que le quería. Sin poder ver como crecería. Sin poder darle un último beso. Sin nada...
Al día siguiente me enteré por las noticias de lo del bebé. Algo había fallado en mi plan. No me había planteado la opción de que fuese una madre soltera con un hijo, un bebé de 10 meses. Fue ahí cuando me sentí mal por primera vez. Nunca volvería a hacer algo así. A partir de ahora, no ahogaría a más putas solteras con hijos. A partir de ahora, sólo mataría, única y exclusivamente, a putas que estuviesen solas en el mundo. Alguien tenía que hacerles ver el valor de estar vivo, y que mejor forma de hacerlo, que disfrutando con ello ¿no?.

FINAL 3

FINAL 3

Sólo debo decidir cómo lo haré, si creo que debo sufrir o no. Por una parte creo que si voy a morir, no deberí sufrir, ya bastante he sufrido para llegar a este punto tan joven, no creo que sea necesario pasarlo mal en el que será el último aliento. Además, cualquier persona desearía morir de la forma menos dolorosa posible, ya que es mejor no sentirlo, simplemente desaparecer sin más del mundo, sin que de tiempo a arrepentirse mientras uno siente el enorme dolor que le puede provocar estar suspendido en el aire atado por el cuello con una cuerda, o el inmenso dolor que se debe sentir en el estómago
cuando uno toma más pastillas de lo debido. Tampoco creo que me guste ahogarme, ya que siempre me ha dado pánico el agua, y se que sacaré la cabeza o intentare aguantar sin respirar todo lo que pueda, y hasta que me revienten los pulmones, puede pasar mucho tiempo, y eso si sería realmente doloroso. Quizás la mejor forma sea tirarme desde un piso muy alto, sería bonito cerrar los ojos y sentir como el aire da en la cara y pensar que estoy volando, simplemente volando, aunque no creo tener la paz interior suficiente como para ir tan calmado cuando se que me va a doler enormemente, y eso sin contar que puedo quedar vivo o parapléjico...no, tengo que pensar en otra cosa, algo que sea más rápido, y que no sea una pistola, siempre me ha parecido la forma más cobarde de suicidarse. Antiguamente la gente solía morir con honor, clavándose una espada, una daga o un puñal, pero yo no debo morir de forma heroica, no después de lo que he hecho. La muerte es la única forma de perdonarme a mi mismo y al mundo por lo que he hecho, y por ello debo morir de una forma horrible, necesito castigarme en cuerpo y alma, necesito sentir el arrepentimiento más absoluto que jamás haya experimentado, y ahora que lo pienso, sólo hay una forma de llegar a ello, y no es morir lo más rápido posible y con el mínimo dolor, no señor, sino más bien todo lo contrario, debo morir de forma lenta y dolorosa.

lunes, 11 de mayo de 2009

Eres único

Nada puede detenerme, hoy no. Siento la fuerza en mi interior. Siento las ganas de correr a toda velocidad, sin parar, atravesando muros de madera, de ladrillo, de cemento. El hormigón no podrá conmigo, el cansancio no conseguirá vencerme. La sangre en mi pies no será un impedimento, al igual que tampoco lo será el fuerte palpitar de mi corazón, ni las múltiples gotas de sudor que bañen todo mi cuerpo.
Correré con todas mis ganas hasta sentir que todo lo malo ha quedado atrás, que por fin lo he olvidado todo, y que se abre un mundo nuevo que tan solo a mi me pertenece y me brinda una nueva oportunidad, oportunidad para volver a ser feliz, para volver a ser persona, para poder sentirme especial de nuevo, diferente a todos.
Tengo claro que lo conseguiré.
Quizás tarde muchas horas, puede que días o incluso meses, pero sé que existe una meta, solo tengo que encontrarla, pero no dudo de su existencia, jamás.
Todos podemos ser fuertes olvidando lo malo que nos ha pasado o nos han hecho para seguir adelante. Recordándolo para hacernos más fuertes y aprender de nuestros errores.
Si existe otra vida, no sé quién o qué seré, por eso tengo que aprovechar ésta, porque sé que en ella hay demasiadas cosas buenas, demasiadas cosas que quizás nunca vuelva a tener, ¿quién sabe si en mi próxima vida seré un simple borrachuzo? O peor, una simple rata o una mosca. Sé que no debería hablar así, ya que hay que valorar la vida de todo ser vivo, pero no es tan fácil, al menos no cuando te puede tocar a ti esa vida que en realidad no desearías por nada del mundo. La sinceridad es básica en uno mismo, porque solo siendo sincero, uno puede aproximarse a saber lo que es y lo que quiere.
Seguro que tú no sabes lo que quieres, al igual que la mayoría de la gente, pero yo sí sé lo que quiero. Lo quiero todo y no quiero nada, eso es, todo y nada. Todo para poder ser feliz. Nada para que los demás lo sean. Si los demás son felices, yo soy feliz, y si yo soy feliz los demás también son felices...¿rebuscado a la par que irónico? Quizás, puede ser, pero la vida es así. Cuanto más egoísta se creé uno más se engaña, porque siempre hay alguien que le importa. Cuanto menos egoísta se creé, más se miente, porque él siempre está por encima de todos y todo.
Todo esto se contradice, y se podría rebatir de múltiples formas, lo sé, son ideas opuestas, sueltas, con poco pero mucho sentido, aunque para personas opuestas. Es así como nos damos cuenta de que somos todos diferentes, unos más que otros, pero diferentes, seguro. ¿Todavía no te crees especial?
Recuerda ese día en el que pensaste algo que nunca te atreverías a contar a nadie. Piensa lo que hiciste ese día en aquel lugar y que jamás has revelado a ningún ser. Cuenta todas aquellas costumbres, manías o peculiaridades que tan solo tu posees y que en conjunto, hacen que seas tú, no tu vecina, ni tu padre, ni Roberto, sino tu. Mírate al espejo, y observa fijamente cada uno de tus rasgos detenidamente. Tus labios, tus mejillas, tus orejas, tu pelo. Por último, mírate fijamente a los ojos, no apartes la mirada de ellos, y podrás verlo, podrás mirar dentro de ti, y ver lo que muchos dicen que es el alma.
Puede ser cualquier cosa, lo que tu creas que es, ya que es un misterio que quizás nunca llegue a descubrirse. Lo único que puedo decirte con seguridad, es que hay algo dentro que se puede mirar a través de los ojos, y ese algo, es lo que nos forma, es nuestra esencia única y personal, dónde alberga nuestro ser, nuestra personalidad, nuestra belleza. El truco es no apartar la mirada, mirar fijamente a la pupila. Solamente sabrás que lo has visto, cuando sin darte cuenta, las lágrimas empiecen a deslizarse por tus mejillas, lentamente, como aves enjauladas que son liberadas de su prisión. Vuelan libres, nadan en mar abierto. Tan solo un sentimiento ocupa todo su cuerpo, centrándose en el corazón. Es a felicidad máxima, en su punto más álgido. Nada ni nadie puede sentir esa sensación igual que tu, nadie, porque cada uno la siente a su manera. Cada uno tiene diferentes objetivos, diferentes prioridades, pero tu has conseguido lo que querías, y no podrías ser más feliz. Eres único, al fin lo sabes, estás tranquilo, ahora ya nada importa, y solo hay un pensamiento que se repite en tu cerebro, una sola frase que te toda la paz necesaria, y que dice : Eres único.
¿Y ahora, te sientes especial?

miércoles, 6 de mayo de 2009

No puedo hacerlo

No puedo hacerle feliz. Es lo que más deseo en este mundo, pero no puedo. No desea que le haga feliz porque no le lleno lo suficiente como para conseguirlo, o al menos eso creé, pero mi cabeza no quiere darle la razón, algo dentro de ella impide creer que esto es así. Tantas cosas juntos :momentos, noches, tardes, lunes, viernes, festivos, lluvia, sol, agua, ducha, fiestas, felicidad, lágrimas, sonrisas, placer, amor...¿en qué momento se perdió todo eso?¿cómo no fui capaz de verlo antes de qué todo se acabase para siempre? Puede que no quisiese verlo, al igual que mi cabeza no quiere entender que ya no me quiere, actuando con auténtica independencia y voluntad propia. Puede que mi luz ya no brille tanto como antes, o incluso puede que se haya apagado, dejando mi alma a oscuras, cegando todos mis sentidos, y apagando aquel brillo especial que solían tener mis ojos. La magia de mi ser ha desaparecido, ya no me siento especial, solo triste y cansado, como la canción, anestesiado de pies a cabeza y sin ningún tipo de expresión en mi rostro. No me siento humano, o mejor dicho, no me siento “ser”. Toda la seguridad que tú me hacías sentir ha desaparecido, estoy indefenso ante el mundo, solo, sin tu ayuda ni tu protección. No te das cuenta de que te necesito, y tu me necesitas a mi, porque pocos te han hecho tan feliz como yo. Nadie te hará reír de la misma forma. Nadie te abrazará con la misma fuerza. Nadie te besará con tantas ganas. Nadie te mirará con tanto amor.Impotencia es la palabra que describe lo que siento. Angustia es lo que invade mi corazón. Vida es lo que me falta sin tu amor.

martes, 5 de mayo de 2009

Desaparecer

Este escrito lo escribí una noche de marzo en la que me sentía vacío, y necesitaba escribir algo que me hiciese sentir bien, espero que os guste, lo escribí a las 3:00h de la mañana.

No siento ni frío ni calor. Sé que lo normal sería sentir calor, la gente está en asas, con pantalones cortos, minifaldas... pero no siento calor. Debería sentir frío, pues por la ventana del autobús entra fuertemente el aire primaveral, el cual todavía no es nada cálido. Sin embargo, mi cuerpo no siente ninguna sensación, más que la de inexistencia, como un cuerpo sin alma, vacío, tan ligero como la invisibilidad; soy totalmente transparente, ¿y sabes por qué?, yo si lo sé. Porque estoy desapareciendo, poco a poco, convirtiéndome en nada. Sin ganas de pensar, se quitan las ganas de vivir, y sin ganas de vivir, la gente desaparece sin darse cuenta. El alma se convierte en aire( que no en polvo), y todas las partículas de ese ser se dispersan, vagando infinitamente de un lado al otro, recorriendo todo el mundo junto a otras partículas pertenecientes a otros seres que también han desaparecido.Quizás sea mejor así. Vagar en compañía de otras personas que sienten lo mismo que tú, que te comprenden a pesar de no ser consciente de ello, permitiéndonos así sentir algo, un amor múltple e involuntario, sin caras, ni cuerpos ni personalidad, ignorado por todos y compartido por muchos, sin importar absolutamente nada. Humanizándonos más que cuando éramos realmente humanos.

El comienzo de un posible algo

Estudiante, 22 años, con ganas de crear y expresar tanto sus sensaciones como vivencias. Dolido por los malos ratos que a uno le hace pasar la vida, merecidos o no, y contento por todo lo bueno que a su vez le ofrece y regala.

¿A quién puede interesarle esto? Ni idea la verdad. Pero a mi me sirve como medio de exprsión, y eso es lo que me importa, así que sean bienvenidos todos aquellos que se atrevan a leer mis escritos.

¡Valientes! Os preguntareis porqué, os explicó. No siempre es interesante lo que uno piensa, siente o cuenta, al menos eso opino yo. Otra razón de llamaros "valientes" es debido a que puede que haya escritos un tanto depresivos, que puedan transmitir demasiada tristeza al lector, porque suelo escribir ccosas negativas, sin embargo, haré un esfuerzo por cambiar esta costumbre, y escribir, más bien, historias interesantes (que no felices, interesantes).

Y bueno, creo que ya está bien de cháchara, que lo breve muchas veces se agredece.

Encantado de compartirme con todos. Un abrazo, átomos.